HISTORIA

 

Paleolítico Superior

El paleolítico superior se encontraba marcado por una sucesión de glaciaciones e interglaciaciones. En los momentos finales de la última gran glaciación (Würm) mejoraron las condiciones climáticas y se suavizaron las frías temperaturas. La zona de Siega Verde se encontraba en un lugar privilegiado durante ese período, dado que las altas paredes del valle propiciaban una temperatura más templada en el mismo y la presencia de más vegetación. Además, la presencia de profundas pozas en el fondo del río permitía una fuente de agua constante conformando así un abrevadero para la variada fauna del paleolítico superior.

Quizá, la suma de todos esos elementos fue la inspiración para que las gentes del paleolítico superior dejasen plasmadas sobre los espectaculares afloramientos de pizarra su relato, un relato del que han llegado buenos fragmentos hasta nuestros días, unos fragmentos que deben ser conservados para no caer en el olvido.

Antes del descubrimiento

Durante miles de años la zona ha sido testigo de numerosos cambios socioculturales que abarcan desde la tranquilidad más absoluta de la naturaleza en calma hasta el estruendo de las grandes guerras. Durante la historia más reciente este lugar ha sido destinado al pastoreo y al ocio por parte de la población. Estos grabados han sido testigos mudos de innumerables tardes de baño, días de pastoreo, meriendas y buenos momentos. Momentos de los que los grabados paleolíticos han formado parte y que siguen en el recuerdo de muchas personas.

Descubrimiento

Durante el año 1988 se desarrollaban en la zona una serie de trabajos de investigación por parte del Museo de Salamanca, dirigidos por Manuel Santonja y Rosario Pérez.

Gracias al testimonio de Ángel Hervalejo (natural de Serranillo) se localizó un grabado de un équido paleolítico sobre una de las rocas de pizarra de lo que hoy configura la zona sur del yacimiento.

Tras ese primer descubrimiento se rastreó la zona confirmando lo inevitable, la zona era rica en representaciones paleolíticas.

Todo ello dio lugar a sucesivas campañas de investigación para la localización y documentación de los grabados de la zona, dando como resultado (hasta día de hoy) 91 paneles decorados sobre las pizarras y 443 figuras representadas.

Los trabajos de investigación concluyeron que los grabados de Siega Verde se representaron mediante 3 técnicas diferentes; el piqueteado de contorno, la incisión y la abrasión. Entre los animales más representados destacan los équidos, seguidos por los bóvidos, cérvidos y cápridos. En unas ocasiones las figuras aparecen asociadas en una misma roca y, en otras ocasiones, podemos encontrar las figuras aisladas.

Los estudios cronológicos indicaron que la antigüedad de los grabados abarca desde los 20.000 años hasta los 10.000.

A medida que el yacimiento iba siendo investigado también se observó un creciente número de agresiones sobre los grabados paleolíticos (sobre todo en la década de los 90). Comenzó entonces una lucha a contrarreloj para proteger estas manifestaciones rupestres y evitar su destrucción.

Actualidad

Debido a la importancia y fragilidad de estas manifestaciones de arte rupestre prehistórico y la necesidad de otorgarle un marco jurídico para su protección, el Yacimiento Arqueológico de Siega Verde, fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en el año 1998 y, el 1 de agosto de 2010, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Éste es el mayor rango de protección que se le puede otorgar a un lugar con estas características. Pero depende de todos y todas adoptar las medidas y comportamientos necesarios para su conservación, protección y estudio.

En la actualidad se puede visitar una parte representativa de los grabados de este yacimiento y se puede optar por diferentes modalidades de visita. El yacimiento es visitado por personas de todos los rincones del planeta y forma parte del Itinerario del Consejo de Europa “Caminos de Arte Rupestre Prehistórico”, siendo en 2018 el primer sitio en obtener el certificado de calidad de “Patrimonio Rupestre Europeo”.